La irrupción de la web en el mundo contemporáneo ha significado muchos cambios, ajustes, re-significaciones, contraestrategias, etc. Así las cosas, en un contexto donde la realidad también se ha virtualizado, la literatura ha tenido que buscar nuevas formas de llegar hasta sus lectores, abandonando el formato que le entregaba el papel, la construcción física de las páginas, la organización en términos de diseño gráfico, la encuadernación, en síntesis, debió dejar de ser tactilmente real, para sobrevivir a la insurgencia de la visualidad en el hipertexto post-moderno.
Las experiencias han sido varias, los esfuerzos muchos, pero pocos pueden ostentar los resultados que muestra la Página del Proyecto Patrimonio, más conocida como la página letras.s5.com; la dimensión, la trascendencia que tiene a nivel de habla en castellano, dentro y fuera del continente, la cantidad de “grandes” de nuestra literatura que se acercan para integrar este inigualable suceso.
Y para no escapar de la realidad en la que se desenvuelve la página, entrevistamos electrónica o virtualmente, si se quiere, al realizador, al hombre que hace posible que este proyecto funcione, siempre con el ánimo de hacer difusión de un trabajo desinteresado (económicamente hablando), aunque sí muy comprometido.
- ¿Quién es Luis Martínez, a qué se dedica y por qué razón surge esta apuesta hacia el mundo literario?
- Laboro como Tecnólogo Médico en una clínica pirula. Hasta hace poco tiempo trabajaba sólo de noche, cumplí 23 años haciendo solamente turnos nocturnos, pero ahora me pasaron a turnos rotativos y el tiempo se me ha vuelto escaso. Tengo dos hijas, la mayor está terminando ingeniería y la menor cursa cuarto año de Derecho en la Chile. Provengo de una familia numerosa (éramos 10 hermanos), en donde reinaban las carencias de todo tipo, ya que vivíamos arrejuntados en una casa mínima, más un par de tías y unos primos. En ese espacio yo descubrí la lectura. Mi papá trabajaba durísimo para alimentar aquel regimiento, pero de alguna manera, los jefes u oficinistas en donde él hacía aseo, nos hacían llegar libros y revistas. Ahí podía yo evadirme y volar, los libros se transformaron en mi tesoro, y por supuesto que leía todo lo que me llegara a las manos. A mi mujer la conozco desde siempre, vivíamos separados por unas cuatro o cinco casas, y jugábamos desde cabros chicos. Un día le estaba contando un cuento de un tipo que vomitaba conejitos, y ella me dijo “ése es de Cortázar”. Teníamos 13 años y desde ahí que no nos separamos más. Ya llevamos 27 años y todavía seguimos compartiendo lecturas.
- ¿Cómo surge el proyecto de hacer una página de literatura en Internet y cómo se financia?
- Apenas aparecieron los Pcs, compré uno para mis hijas, y con lo de Internet me aluciné, quise aprender todo, pues estaba la posibilidad de leer cuanto quisiera. Un tanto frustrado por la escasa y mala información que había sobre literatura chilena, inicié esta página sin ninguna pretensión. No tengo ayuda de ninguna institución, aunque tampoco la he buscado, financio con mi bolsillo el hosting y la búsqueda de material, le dedico todo el tiempo que puedo, pero confieso que me gustaría participar más de lanzamientos y encuentros.
- ¿Podrías dimensionar la cantidad de datos que maneja actualmente la página?
- El sitio de letras.s5.com posee más de 10.000 artículos a la fecha y alrededor de 300 archivos de escritores. La estructura se dio sola, pues tenía que organizar la entrada de los artículos, y a la vez, permitir una rápida consulta por parte de los usuarios. Creo que no fue una buena idea bautizarla como Proyecto Patrimonio, pues muchos piensan que hay alguna institución o empresa detrás, cuando en realidad estoy yo en la pieza en que mi esposa plancha la ropa, en un rincón el Pc, y mis diarios y recortes tirados por todos lados.
- ¿Qué aportes, crees tú, realiza esta página al mundo de la Literatura?
- Creo que lo mejor ha sido comprobar que la página está en sintonía con lo que pasa en la poesía joven, el abrir sin fronteras a poetas en el exterior, sean estos chilenos o de otras nacionalidades. Tal como las apuestas de Poquita Fe, el Billar de Lucrecia, Zurdos, etc., el que entre los poetas jóvenes sea como un referente obligado, que estén interesados en que sus trabajos aparezcan en la página. Me encantaría que este proyecto terminase con la posibilidad de editar en papel, una versión en papel de letras.s5.com, o una editorial en la que pudiera difundir a los “emergentes”, a los sin posibilidades de editar. He comprobado millones de veces que los lectores como yo (siempre me defino como un lector lector y lector), conformamos una especie de fraternidad y que la literatura está por encima de cualquier diferencia.
- ¿Hasta dónde sabes tú ha llegado este proyecto en materia de lectores?
- La página se lee en muchísimos lugares, me escriben desde la India (cuando Zurita viajó hacia allá, conoció a aquel anónimo personaje que me escribe desde ese rincón del mundo), desde China (en donde existe un colaborador que está traduciendo a la Mistral), desde toda Europa y Latinoamérica, Asia, etc.
- ¿Qué cosas importantes te han sucedido a ti, como persona, desde que comenzaste con esta experiencia?
- Yo leí un libro a los 10 años que se llamaba “El Profeta del Sertao” que relataba una tragedia en Canudos, un pueblo de Brasil, la misma historia de “La Guerra del Fin del Mundo” de Vargas Llosa. Una vez me contactó una ensayista que escribía en el New Yorker sobre David Rosenmann Taub. Ella me hablaba de Guimaraes Rosa y de literatura brasilera. De repente descubrí que habíamos leído el mismo libro, yo cuando cabro chico en una pequeña pieza, en Puente Alto, y ella en Nueva York, durante su College. Por fin podía comentar el libro con alguien. Ella había visto desde su departamento el ataque a las torres gemelas, y en el artículo hablaba de que había vivido su propio Canudos.
- ¿Podrías comentarme alguna situación difícil, conflictiva que hayas presenciado a través de la página?
- Quizás si el conflicto más importante se vivió con el foro abierto que mantuve por dos años, y que tuve que cerrar, porque las opiniones y ataques lindaban lo enfermizo y canallesco. Pero también creo que reflejó una cara conocida, pero no asumida en nuestra literatura, y es que todo este ambiente tan agresivo y nocivo que rodea las letras nacionales, no es algo que sea de dominio público. Jamás me he tomado un trago con algún escritor o poeta que no le tire mierda a algún otro de su misma tribu.
Por Hugo Quintana.
0 comments:
Post a Comment