Monday, January 25, 2010

El viaje... un long long day...

Lo primero que hay que decir, es que nunca en mi vida habia hecho un viaje tan largo... horas y horas de vuelo, bajarse, registrarse, subirse, cambiarse de avion, uf!, ni en las tiras comicas... soy de esas personas a las cuales les agrada moverse, conocer lugares, escuchar todo cuanto se pueda... pero nunca habia hehco algo como esto... casi 24 horas de permanente movimiento...
Es un record intimo, en todo caso...
LLegar al Auropuerto ya no significaba tanto... en el ultimo mes habia estado viajando a varias ciudades distantes por temas de trabajo, asi que ya estaba curado de espanto, como se decimos en sur... y por lo mismo, la situacion me era algo familiar... era el inicio de nuestras ansiadas vacaciones, y nos habiamos decidido a saltar el oceano... en la despedida, los abrazos de rigor, la emocion natural fluyendo, las promesas de escribir, las fotos, las manos agitandose a la entrada de policia internacional para los timbres correspondientes en la papeleta amarilla... en fin, hacer filas iba a ser una costumbre en esta situacion en transito... y finalmente tomar ubicacion en los asientos...
He aqui que comenzarian las peculiaridades, por llamarlas de alguna manera... primero, el avion estaba lleno hasta las banderas... habia demasiada gente en ese brevisimo espacio, por lo que el aire algo viciado, empezaba a elevar la temperatura de manera vertiginosa... y el resultado, pues el esperado... ponerse a sudar como chanco (asi como para que nos colgaran el anuncio de sudacas, y casi con justa razon) y a mirar hacia los costados por lo sofocante de la espera al encendido de los motores, lo cual iba a activar el tan codiciado aire acondicionado... algo que encunetro en este minuto fundamental...
Nuestro espacio era breve, un tipo obeso (que alivio de que yo sea bordito apenas) jamas iba a caber en ese diminuto parentesis, y para colmo, demasiado pegado al asiento delantero... la sensacion era de que al mover el respaldo hacia atras, la cabeza de uno iba a quedar en la nariz del pobre sujeto de atras... la incomodidad total, ahora alcanzo a comprender aquello de las bromas con la clase turista... bussines economy, o algo asi... ninguna comparacion con los espacios de los privilegiados, de aquellos que por pagar unos dolares de mas, tienen derecho a lo que cualquiera pudiera encontrar como un espacio digno... en fin...
A esas alturas, sin que todavia se encendieran ni los motores, la putrefaccion era total (algo que a mi mujer le iba a costar caro durante el trayecto). Un tipo, solo un sujeto, nos tenia con las amigdalas constrenhidas con su olor a "ala", lo cual dada la circunstancia era una ironia en estado gravisimo... resultado: la espera se hacia insostenible, varios pasajeros comentaron la dificil situacion y no fueron pocos los reclamos relativos al aire acondicionado, debido a lo agobiante de la situacion...
Hasta que por fin, levantamos vuelo, y pudimos sentirnos inmersos en el vertigo del sujeto en transito... dormir?, claro que baia que dormir... era de noche, no estaba cerca de las diminutas ventanas, asi lo aconsejable era dormir... para ello, durante la cena bebi dos vasos de vino, y para rematar, con el aperitivo me lance dos whiskachos seguidos. La idea es que habia que estimular el suenho...
Orfeo fue benigno con nosotros, nos dio hermosos suenhos por un total de 9 horas seguidas... lo malo, es que me dolia la espalda, no cabia la simple posibilidad de encontrar algo grato el respaldo... resultado: las horas de suenho no fueron sinonimos de descanso...
Pero despertamos para ver una pelicula, o bien escuchar algo de musica... el tenempie aparecio luego, asi que la cosa no siguio tan fome... al dormirnos se nos olvido en parte lo poderoso de los aromas circundantes (justo tenia que estar ese tipo detras de nuestros asientos!!!... me pregunto, no podria haber quedado ubicado mas hacia el final del avion, acaso detras de los banhos???)... pero al despertar, mi mujer debio realizar varios ejercicios de disciplina estomacal para no caer en las arcadas en ese mismo momento y lugar... pero la determinacion no duro mucho... entre las turbulencias pasajeras y los "aromas", toda disciplina hubo de sucumbir al destino vomitistico, con los consiguientes malestares, asi que el trayecto se transformo para ella en algo horroroso e interminable.
El avion por fin llego a Nueva Zelandia, luego de 13 horas aprox... por fin bajar, estirar las piernas un poco, la espalda... algo tan simple como... respirar!!!!... bajamos nuestras cosas para las inspecciones de rigor, y caminamos a traves de unos pasillos, era de noche, y todo tenia luz artificial... (si contamos con que nuestro avion habia despegado a las 11:30 de la noche anterior, podia concluir con que habia vivido la noche mas larga de mi vida, sumando las 13 horas de vuelo de noche continuada)... en los controles mi sorpresa fue mayuscula al darme cuenta de que podia entender algo de cuanto me decian, lo cual probaba que mi ingles no era tan malo como yo pensaba... y hasta podia responder de manera basica... o arquetipica... pero los neozelandeses se ensanharon conmigo, y hasta fui objeto de escaneos con juguetitos de mano, y de estar de pie para que me revisaran de frente y de espalda... bueno, que diantres, estos tipos solo estan haciendo bien su trabajo...
Luego, a los pasillos del Airport... a lavarse los dientes, la cara, a orinar con algo de tranquilidad terrestre... y ahi mismo, el primer golpe con la diversidad racial: muchos asiaticos... gringuitos por todos lados, hindues, etc... hasta negros... de pronto me senti como en una extranha babilonia... pequenhita, y a oscuras...
Hicimos algo de hora en la espera, y luego a la puerta de embarque para abordar -curiosamente- el mismo avion, pero con diferente tripulacion... el alivio seria muuy muy grande al darnos cuenta de que el tipo de las alas podridas no estaba en su asiento... algo ya me habia dicho mi nariz al caminar por mis pasillos, pero con un nuevo Tomas, quise cerciorarme a traves del ejercicio factico de la observacion... uf!!!, que alivio mas grande...
La larga noche se comenzo a destenhir... y el alba, de manera floja y displicente, comenzo a clarear...
Fueron 3 horas mas de vuelo hasta Sidney... nos trajeron desayuno... y a los minutos, intentamos nuevamente el suenho... esta vez, la fortuna hizo caso omiso, y debimos luchar con nuestro estomago debido a las turbulencias (mi mujer no pudo con la agresividad de sus jugos gastricos, y realmente lo paso muy muy mal...
Y entre mareos permanentes por fin llegamos a destino... al bajar para cambiar de vuelo, debimos ir a buscar nuestro equipaje, y caminar, caminar, y caminar hasta el lugar donde debiamos registrarnos como personalidades anonimas en ingreso al pais... nuevamente me asombro la diversidad racial, pero en escala mayuscula, esta babilonia si que era mas grande y se podia escucha entre los viajantes, palabras en frances, ingles, italiano, lenguas asiaticas de variado tipo y origen (y que por supuesto, yo no sabia identificar)...
Al salir con el equipaje a los pasillos, la primera urgencia eran los banhos, lavarse un poco, cambiarse de polera, tomar luego un cafe, y mirar un poco el panorama... quedaban tres horas de espera... saimos fuera del aeropuerto... le pedi fuego a un tipo de rasgos asiaticos, le hable en mi ingles instrumental, el me resondio con sonidos de un ingles que no podia identificar, pero con una sonrisa, me extendio un encendedor y supe que mi esfuerzo habia surtido efecto... le di las gracias, me hablo con dos o tres frases mas, sonrei diplomaticamente... y deslice mis pasos hasta unos asientos donde habia ademas un cenicero...
El momento se fue bastante rapido, la manhana estaba fresca, y el aire maravilloso, una brisa nos acomodaba el corazon hacia adentro, hasta que de pronto cai en la emocion de todo este gran salto... estaba al otro lado del Pacifico Mar...
Y aun nos quedaba que tomar un pequenho avion para llegar, por fin, a Canberra...

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